Cinco fuentes monumentales de Madrid para descubrir historias y símbolos en sus plazas

Fuente de Cibeles y Fuente de Neptuno son dos de las imágenes más reconocibles de Madrid, pero comparten protagonismo con otras fuentes menos conocidas. Esta selección conecta cinco monumentos a través de sus símbolos: dioses, estaciones, realeza, ríos, ciencia y memoria urbana.
1. Fuente de Cibeles: Cibeles y la memoria monumental de Madrid
En el centro de la plaza, el carro triunfal de Cibeles atrae la mirada con la diosa sentada y los dos leones que lo arrastran. El conjunto, labrado en mármol de Montesclaros, incorpora un pilón granítico, cascadas y surtidores, además de dos figuras infantiles añadidas tras el traslado de la fuente.
Su programa simbólico representa la Tierra, frente a las fuentes del Prado dedicadas al Agua y a los otros elementos. Ventura Rodríguez diseñó la obra en 1777 por encargo del Consejo de Castilla; Francisco Gutiérrez esculpió la diosa y las ruedas, mientras Roberto Michel realizó los leones. La fuente quedó instalada a finales de 1781.

Dirección: Plaza de Cibeles, Madrid
2. Fuente de Neptuno: Mitología marina y poder monárquico
La Fuente de Neptuno muestra al dios romano sobre una carroza tirada por caballos de cola marina, en medio de olas esculpidas. Sostiene un tridente metálico y una serpiente; varios tritones y surtidores completan la escena. El grupo se alza en un pilón circular con dos vasos concéntricos y fue tallado en mármol blanco de Montesclaros, Toledo.
La iconografía vincula el dominio de los mares con el poder de los reyes españoles y con el comercio de la monarquía en el siglo XVIII. La fuente integraba la ordenación del Salón del Prado junto a Cibeles y Apolo. Ventura Rodríguez estudió el proyecto en 1780; los trabajos terminaron en 1786. El Ayuntamiento la trasladó entre 1897 y 1898.

Dirección: Plaza de Cánovas del Castillo, Madrid
3. Fuente de Apolo o de las Cuatro Estaciones: Símbolos solares y estaciones en el eje del Prado
En el eje del Paseo del Prado, entre Cibeles y Neptuno, Apolo se alza junto a las figuras que representan las cuatro estaciones. La composición permite reconocer sus atributos: flores para la primavera, espigas para el verano, uvas para el otoño y un caldero para el invierno. A los lados, las máscaras de Circe y Medusa funcionan como surtidores.
El conjunto forma parte del programa del Salón del Prado impulsado por Carlos III y reúne referencias al sol, las artes y el ciclo del año. Ventura Rodríguez proyectó la fuente en 1777; la escultura definitiva de Apolo y las estaciones fueron encargadas a Manuel Álvarez, mientras Alfonso Bergaz terminó la figura principal.

Dirección: Paseo del Prado, Madrid
4. Fuente monumental de Felipe IV: Poder real, ríos y artes en bronce
La fuente monumental de Felipe IV convierte la estatua ecuestre del monarca en un programa de símbolos sobre el poder y la cultura. Pietro Tacca fundió en Florencia, en 1640, el caballo en corveta y resolvió su equilibrio con vigas de acero ocultas. La escultura llegó a Madrid en 1642 y se trasladó a la Plaza de Oriente en 1843, durante el reinado de Isabel II.
Sus relieves muestran a Felipe IV concediendo a Velázquez el hábito de Santiago y representan la protección de las Artes y las Letras. Los laterales incorporan las personificaciones de los ríos Jarama y Manzanares. Así, la fuente enlaza la memoria del rey con la geografía fluvial madrileña y la promoción artística.

Dirección: Plaza de Oriente, Madrid
5. Fuente monumental del doctor Jaime Ferrán y Clúa: Ciencia y memoria en una fuente monumental
Entre dos escalinatas curvas, la fuente monumental resuelve el desnivel entre la plaza de Cristino Martos y la calle de la Princesa. El conjunto de granito tiene dos vasos semicirculares: el superior, agallonado, vierte agua por canales hasta el pilón inferior. Dos peces entrelazados rodean una concha y expulsan agua por sus bocas, integrando el homenaje científico en el paisaje urbano.
El conjunto se inauguró en 1950 y fue dedicado al bacteriólogo Jaime Ferrán y Clúa por el centenario de su nacimiento. La placa conmemorativa se descubrió en 1952. Ferrán investigó la microbiología, desarrolló vacunas contra el cólera y el tifus, y mejoró el método de Pasteur en el Instituto Antirrábico de Barcelona. La decoración escultórica corresponde a Federico Coullaut-Valera.

Dirección: Calle Princesa, 1, 28008 Madrid
En resumen
El recorrido permite comparar lugares muy distintos: Cibeles, Neptuno y Apolo forman el eje monumental del Paseo del Prado, mientras Felipe IV aporta una lectura de poder y artes en Plaza de Oriente y Jaime Ferrán enlaza la fuente con la ciencia y la memoria. Para una ruta concentrada conviene unir las tres fuentes del Prado; las otras dos requieren desplazarse hasta Plaza de Oriente y la calle Princesa, pero amplían la perspectiva histórica del paseo.
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Descubrir lugares únicosÚltima actualización: 2026-09-15 | Volver al blog
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